jueves, 17 de marzo de 2011

LED ZEPPELIN

Mi amigo J.F. era un fanático de Led Zeppelin, que se lo digan a su madre que, horrorizada, tenía que ver todos los días aquellos posters en las paredes de su habitación. Ya en el colegio nos daba siempre la paliza con el walkman. Mira, escucha este riff; y allí yo, con los casquitos diciendo que sí, que molaba mucho. Un día hasta me convenció para ir a ver The song remains the same al cine Covadonga, de grato recuerdo. Con el tiempo, J.F. siguió con su pasión por Robert Plant y su banda. Leía todo lo que caía en sus manos en referencia a ellos y traía al colegio revistas de Estados Unidos e Inglaterra que yo no había visto en mi vida. Me enseñaba entusiasmado fotografías de Jimmy Page en pose cañera con pantalones de campana y paquete roquero. Se sabía todas las letras, cantadas y escritas, y prueba de ello dejaba en los pupitres de clase con letra gótica. Su fijación por ellos le ha acompañado siempre, también en la universidad. Sus primeros sueldos se los gastaba en en vídeos piratas, discos de versiones, camisetas..., yo que sé..., hasta participó en una subasta de un bajo de John Paul Jones sin conseguirlo, claro. Luego pasó a escribir cosillas en internet, primero por pasar el rato y después, viendo que no se le daba mal, se lo tomó un poco más en serio. Para ello se abrió un blog temático. Led Zeppelin tiene mucho recorrido pero cuando ya había hablado cuatro veces sobre la muerte de Joh Bonham, pensó que lo mejor era abrir el abanico y le dio por hablar sobre ROCK, así, en general. Un filón, vamos. J.F. empezó entonces a obsesionarse con sus posts. Tenía un compromiso moral con sus seguidores cada vez más numerosos. Un día, un comentario de uno de ellos le abrió una nueva vía. ¿Por qué no montas una emisora en internet? J.F. es ingeniero y aquello no le pareció complicado. A los dos meses ya tenía una que promocionaba en su blog y en las redes sociales, todo artesanal, nada de agencias. Le encantaba eso de ponerse delante del micro, pinchar y hablar de música. Era un sueño. Además, tenía un número respetable de oyentes. De programa semanal pasó a diario en un par de meses. Aquello marchaba tan bien que un día, así como si nada, recibió la llamada de una compañía de refrescos. Querían patrocinar una minisección del programa. Hubo una reunión y en ella se habló de números. ¿En serio? La cosa funcionó y después de los refrescos vinieron los snacks y los coches. J.F. no podía con todo y tuvo que contratar a otro fanático de la música con tiempo libre y con dotes comunicativas.

Y esta es la triste historia de como el mundo ha ganado un empresario musical y ha perdido un apasionado de la música, alguien que pensaba que el arte era lo primero. J.F. ya no escribe artículos, apenas oye música y Led Zeppelin ya no son unos genios, tan sólo un producto y le importa una mierda si Robert Plant ha sacado un disco nuevo. Mañana tiene una reunión con una central de medios, creo que le van a proponer algo más importante que eso.

8 comentarios:

  1. Yo creo que es fantástico. J.F. seguramente enseñó a mucha gente cómo es la música realmente, de su pasión hizo un trabajo y no le fue mal. Ahora no oye música, pero puede que esté encerrado en otra pasión, por ejemplo, cómo cambiar la estupidez humana por silencios inteligentes.
    Hace solete, biennnnnnnnnnnnnnnnn

    ResponderEliminar
  2. ...yo creo que cualquier postura llevada al extremo es difícil de defender... mi teoría es "un poco de aquí y otro de allá", que nunca se sabe...

    ResponderEliminar
  3. pues a mí me parece genial, a lo mejor es un gran empresario y es felíz así. Además, qué pesado con tanto Led Zeppelin ¿no?

    ResponderEliminar
  4. Hay cosas que no tienen precio y obsesiones que no tienen limite.

    ResponderEliminar
  5. La vida real suele prostituir las vocaciones. Jamás volverán a ser tan puras y genuinas como cuando tenías 15 años.
    Lo que no deja de ser una lástima...

    ResponderEliminar
  6. ...el problema nace cuando en una pasión entra el componente "negocio"... o una cosa u otra, pero compatibilizarlos es complicado a no ser que tengas cierta facilidad para bajarte los pantalones...

    ResponderEliminar