París, mayo del 68
La casualidad hizo que un periodista
captara mi imagen cerca de una barricada. Yo estaba escondido detrás de una
farola mientras Flavio lanzaba una piedra envuelto en el humo de un bote
lacrimógeno. La foto fue portada de Le Figaro debajo de un pomposo titular:
“París mueve la conciencia del mundo”. Y allí estaba yo, con cara de pánico,
buscando la protección tras una farola. ¿Cómo iba yo a mover la conciencia de
nadie? No parecía yo, pero la gente no lo sabía, y en mi barrio los vecinos me
felicitaban por las calles. Aquellos fueron días de héroe.
Pronto vendrían los de villano.
(Proyecto WILFRED)
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