"Mi carrera artística no terminaba de despegar y mi vida personal tampoco. Seguía viviendo en un semisótano de París en un momento histórico en el que Francia atravesaba una época de prosperidad. Era el principio de los 60 y con veinte años yo debía comerme el mundo. El lema de mi abuelo siempre fue ‘tener fe en uno mismo y, si no la tienes, utiliza tus contactos’. Entonces pensé en ella y la llamé".
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por Rafael Caunedo © todos los derechos reservados. http://rafacaunedo.wixsite.com/escritor
miércoles, 21 de enero de 2015
domingo, 18 de enero de 2015
PINTANDO DESNUDOS
"Al llegar a mi estudio, me pidió descansar una hora antes de posar, a lo que accedí encantado mientras preparaba el material. Me gustaba verla dormir vestida para luego pintarla desnuda. Mi parte favorita de sus piernas era justo la que tapaba su falda. Para pintarla, siempre preferí imaginar lo escondido que disfrutar de lo evidente. Después de la sesión, ya era otra cosa".
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jueves, 8 de enero de 2015
AZAFATA
El botón de la azafata quedaba ahí
arriba, tan sólo debía levantar la mano y apretarlo para que le sirviera una
botellita de vino blanco. Tal vez si se bebiera un par de vasos seguidos
conseguiría engañar al sueño y hacer que se quedara con ella. Prefería la
embriaguez a la somnolencia provocada por el Lexatin, que actuaba sobre ella
como una anestesia que no lograba dominar. A punto estuvo de apretar el botón
pero no lo hizo al ver que una azafata venía por el pasillo, seguramente para
atender la llamada de otro pasajero, otro posiblemente tan necesitado como
ella. Se fijo en su caminar, en su falda de tubo ajustada, en su camisa blanca,
en su pañuelo corporativo… en sus veinte años. Era casi una niña, sólo seis
años más que su hija mayor. Caminaba segura por el pasillo dejando que el pasaje
masculino reparara en el rojo de sus labios y dejando tras de sí una vaharada
de perfume del duty-free. Martina la miraba con envidia. Veinte años, azafata,
y toda la vida por delante. Cada vez más cerca de ella, quería detenerla y
aconsejarla que no se casara con el primer tío que la llenara la cabeza de
pájaros. Sal, corre, vuela, folla todo lo que puedas. Colocó el dedo sobre el
botón sin oprimirlo justo cuando la azafata pasaba a su lado, superándola.
miércoles, 7 de enero de 2015
EL OTRO FINAL DE... EL HOMBRE TRANQUILO
Yo de mayor quería ser Sean Thornton
y volver a la casita de mis padres en Irlanda para ligarme al pibón del pueblo.
Qué manera de besar la de este hombre: impetuoso, homérico, así no hay
pelirroja que se resista.
Mary
Kate Danaher, ese tipo de mujer que da una bofetada capaz de matar a una oveja para luego entregarse a un beso largo y
jugoso capaz de resucitarla…Sigue aquí.
viernes, 19 de diciembre de 2014
CECILIA Y EL FILÓSOFO
Un recuerdo es una persona asociada a una acción y, a veces, a una mentira.
"Cecilia dormía profundamente cuando entré en la habitación y, aprovechando el silencio, me infiltré en su sopor. Aún recuerdo el súbito vértigo al salir eyectado de sus sueños cuando sorprendí a un filósofo disfrutando del favor de sus manos. Siempre he odiado a los filósofos, con sus pelos lacios, sus chalecos de lana pasados de moda, las gafas de pasta a juego y el efecto narcótico de sus palabras..."
"Cecilia dormía profundamente cuando entré en la habitación y, aprovechando el silencio, me infiltré en su sopor. Aún recuerdo el súbito vértigo al salir eyectado de sus sueños cuando sorprendí a un filósofo disfrutando del favor de sus manos. Siempre he odiado a los filósofos, con sus pelos lacios, sus chalecos de lana pasados de moda, las gafas de pasta a juego y el efecto narcótico de sus palabras..."
jueves, 11 de diciembre de 2014
EL OTRO FINAL DE... SI LA COSA FUNCIONA
“Si a mi mujer le gusta la música
clásica, el arte, la literatura y el sexo… ¿por qué discutimos?” Boris jamás supo la respuesta.
Yo sí... sigue aquí
lunes, 1 de diciembre de 2014
MUJERES ENIGMÁTICAS
"Siempre me gustaron las mujeres enigmáticas, de esas que tan pronto están como luego desaparecen. De una mujer enigmática puedes esperar cualquier cosa; nunca sabes si está releyendo lo que ha escrito o simplemente está robándole la idea a otro. No se las ve venir, y ese desconcierto me resulta irresistible".
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