martes, 19 de noviembre de 2013

EL OTRO FINAL DE... AMELIE


Amelie Poulain nació en 1973, por lo que acaba de cumplir cuarenta años, edad más que suficiente como para haberse casado con el hombre de su vida, Nino, cuya insulsez le impide buscar otro trabajo fuera del videoclub porno donde hace las funciones de ‘chico para todo’.

Miles de veces le ha pedido que se busque un empleo normal, de esos en los que hay que ir con corbata y los zapatos limpios, pero Nino se resiste a abandonar la tranquilidad del negocio. Ya nadie alquila películas porno, dice siempre, así que…  sigue leyendo aquí...

lunes, 18 de noviembre de 2013

PROYECTO VERA III

Lo preocupante es que mis amigas son muy así, muy de preocuparse por mí, cosa que agradezco, pero no entienden que no tenga prisa. Algunas de ellas están separadas y hoy han querido regalarme un consejo por mi cumpleaños: “Busca en Internet”.Parece mentira que sean mis amigas. ¿Pero cómo alguien que me propone buscar pareja por Internet puede ser amiga mía? ¿No sería más normal que me presentaran al de la Coca-Cola Light? Claro que, bien mirado, ellas mismas lo pusieron en práctica nada más divorciarse. Es curioso que, aún teniendo todas trabajo, su principal obsesión fue dejar de ser independientes y buscar la compañía de un hombre. Como si eso fuera garantía de algo.(Proyecto VERA)

jueves, 14 de noviembre de 2013

PROYECTO WILFRED III

París, mayo del 68
La casualidad hizo que un periodista captara mi imagen cerca de una barricada. Yo estaba escondido detrás de una farola mientras Flavio lanzaba una piedra envuelto en el humo de un bote lacrimógeno. La foto fue portada de Le Figaro debajo de un pomposo titular: “París mueve la conciencia del mundo”. Y allí estaba yo, con cara de pánico, buscando la protección tras una farola. ¿Cómo iba yo a mover la conciencia de nadie? No parecía yo, pero la gente no lo sabía, y en mi barrio los vecinos me felicitaban por las calles. Aquellos fueron días de héroe.
Pronto vendrían los de villano.
(Proyecto WILFRED)

miércoles, 13 de noviembre de 2013

PAYASO, VARÓN, CINCUENTA AÑOS

Recuerdo la mancha de maquillaje que dejé en la camilla de la ambulancia. Llegué al hospital semiconsciente después de mi primer infarto. Aún veo mis zapatones rojos volar por los pasillos de urgencias mientras los enfermeros pedían paso a voces para que fueran preparando el desfibrilador. ¡Payaso, cincuenta años, varón, infarto! Después cerré los ojos y esperé la ovación.

lunes, 11 de noviembre de 2013

INKE

Sólo hablé con ella unas horas. La conocí ayer en el aeropuerto de Viena. Una tormenta complicada retrasó nuestros vuelos, así que las compañías nos llevaron a un hotel para hacer noche y nosotros pedimos compartir habitación. Se llama Inke. No sé más de ella salvo que tiene un tatuaje en la espalda, abajo a la derecha, en el que se lee Thank you junto a la cicatriz del transplante de riñón. Es noruega y viaja sola.

jueves, 7 de noviembre de 2013

PROYECTO VERA cont.


No soporto cuando mi jefe se comunica conmigo a través de mails. Tan sólo tendría que levantarse de su silla, abrir la puerta del despacho y avanzar exactamente ocho pasos hasta llegar a mi mesa. Así de fácil. En cambio, él prefiere teclear. Tal vez lo haga para evitar el contacto físico, el intercambio de miradas que tanto le intimida o, simplemente, en días como el de hoy, sólo quiera evitar ver mi cara de disgusto cuando me encargue el artículo de turno.
“Vera, hoy toca desahucio”.
Odio escribir sobre dramas. Trabajar en la sección de ‘Local’ tiene estas cosas, requiere cercanía e inmediatez. A veces pienso que debería pedir el traslado a la sección de ‘Cultura’ y hartarme a ver estrenos e inflarme a canapés en las inauguraciones. En cambio, ahí estaba, leyendo la palabra ‘desahucio’ en la pantalla. De buena gana se lo hubiera pasado a alguien de mi equipo, seguramente con otro mail, pero estaban todos cubriendo manifestaciones, huelgas varias y caceroladas de barrio.
(Proyecto Vera)

lunes, 4 de noviembre de 2013

PROYECTO WILFRED cont.


De España sabía más bien poco, tan sólo que hacía tres años se había muerto Franco, personaje del que nunca me había preocupado, sinceramente, ni de él ni de el país que dirigía. España era, para mí, ése lugar que empezaba donde acababa Francia. Le salvaba que fue la cuna de Picasso y, aunque sólo sea por eso, ya tenía justificación en el mundo. Por lo demás, era algo desconocido; tenía todo por descubrir.
Y vaya si lo descubrí.
La primera vez que la visité fue con Brenda y su padre. He estado echando cuentas y debió ser más o menos en 1972. Lo sé porque recuerdo la imagen de Mark Spitz con sus siete medallas de oro al cuello saludando desde el podio en las olimpiadas de Munich. Vi la foto en el periódico sentado en un bar mientras tomaba un vermú.
Unos esforzándose tanto para alcanzar el éxito y otros, como yo, buscando el solecillo en las terrazas. En fin.